En el presente artículo abordamos el CÓMO de la creatividad: qué sucede en nuestro cerebro cuando se activan los procesos creativos, y de qué forma podemos adquirir pensamiento creativo.

Principios básicos del pensamiento creativo

Las técnicas y herramientas creativas nos pueden ayudar a generar muchas y variadas ideas, como vamos a ver en el momento de practicarlas, pero no todo depende de las técnicas. Son solo herramientas para asistirnos a expresar y robustecer nuestra capacidad creativa. Para meditar de manera creativa, precisamos además de esto, el estado mental y comportamental conveniente. Y el paso inicial para lograrlo es aprender y conocer algunos principios básicos del pensamiento creativo.

Todas, todas y cada una de las personas pueden aprender a pensar de forma creativa, conociendo de qué forma marcha a menudo nuestro pensamiento, y de qué forma fortalecer el lado creativo.

Nuestro cerebro es un repositorio de información en el que los diferentes elementos se asocian y relacionan entre sí. Estas conexiones dan lugar a nuevos conceptos, y son las que permiten que generemos ideas.

Sabiendo de qué forma funciona nuestro cerebro y de qué forma se efectúan estas conexiones, vamos a poder saber qué nos impide ser originales y creativos, y poner los medios para superar estas barreras.

Creencias y suposiciones

Cuando nuestro cerebro procesa información sobre la realidad que nos circunda, no la guarda siguiendo un orden alfabético, tal y como si fuera un diccionario, sino conectando cada nuevo término con la información ya guardada, fruto de nuestros conocimientos y experiencias.

Por tanto, nuestra percepción de la realidad es única y está totalmente condicionada por nuestra forma de ver el mundo, por todo cuanto suponemos y creemos, fruto de nuestras experiencias.

Estas opiniones y suposiciones limitan enormemente nuestra capacidad creativa. Por servirnos de un ejemplo, un aeroplano puede tener unas connotaciones positivas puesto que nos recuerda las vacaciones, viajar lejos de casa, y tiempo de ocio. Mas para una persona con fobia a volar, pensar en un aeroplano no evocará ninguna de estas sensaciones, sino más bien un pavor absoluto.

Lo que sabemos o bien suponemos sobre una situación o un inconveniente específico, puede complicar enormemente su solución, en la medida en que nos impide ver más allá.

Separar la ideación de la evaluación: aplazar el juicio

Es probablemente el principio creativo más esencial y que es necesario tener siempre y en todo momento presente en el instante en que nos enfrentemos a un reto creativo. La razón es fácil.

El proceso creativo requiere aplicar 2 géneros de pensamiento: convergente y divergente. El pensamiento divergente es el que busca separarse y explorar diferentes opciones, abrir. El convergente busca centrarse, concretar, valorar y cerrar.

La ideación es un proceso de pensamiento divergente (queremos conseguir cuantas más ideas mejor), mientras que la evaluación es un proceso de pensamiento convergente (deseamos reducir la cantidad de ideas y quedarnos solo con las mejores). Se trata de procesos cognitivos diferentes. Si intentamos hacer las dos cosas al mismo tiempo, no haremos ninguna de ellas apropiadamente.

Para la mayor parte de las personas, concebir y valorar al tiempo, o bien hacerlo de forma consecutiva y alterna, es lo natural. Y no pasa nada si frente a una situación rutinaria de complejidad mínima que no requiere un esmero creativo notable operamos de esta forma.

Pero en el instante en que nos enfrentemos a un reto creativo esencial y complejo, y en especial si se pretende emplear el proceso creativo en el contexto organizacional, en el marco de un proceso de innovación, es esencial separar estas 2 actividades, pues desde el punto de vista cognitivo requieren pensar de forma totalmente diferente y opuesta.

Minimizar el pensamiento negativo

Si bien hay salvedades, la mayor parte de las personas estamos programadas para la crítica negativa. Cuando alguien viene con una nueva idea, lo normal es que nos fijemos en los aspectos negativos de exactamente la misma, en lugar de en los positivos, y que la rechacemos sin apreciar su potencial como posible solución.

¿De qué forma podemos romper la tendencia a la crítica negativa?

Existen algunas formas de generar contestaciones más neutrales frente a una idea:

  • Intenta ver las ideas como materia prima que, una vez pulida, se puede transformar en soluciones implementables. Es esencial no pedir a las ideas más de lo que son. Si no marchan, se pueden alterar o, por lo menos, ayudarán a alentar la generación de otras ideas.
  • Frente a una nueva idea, forzarnos a comenzar por preguntarnos “¿qué tiene de positivo?” en lugar de iniciar por el juicio negativo. Si somos capaces de encontrar un aspecto positivo, seguramente no será una idea tan inútil. De nuevo, al menos servirá para abrir otro enfoque o bien alentar una idea mejor.
  • Técnica del “Afortunadamente…”: Es una técnica proveniente de la psicología positiva, y pretende forzarnos a encontrar siempre y en toda circunstancia y en todo instante un aspecto positivo de una situación negativa. Cuando comenzamos una oración con “afortunadamente”, lo que viene después debe de ser positivo por precisión. Si toda vez que hallamos un inconveniente o bien nos encaramos a una situación negativa, nos forzamos a encontrarle una ventaja, vamos minimizando el impacto del pensamiento negativo.

CONCLUSIÓN

Un pensador creativo resaltará en todos y cada uno de los campos, pues va a ser capaz de producir múltiples ideas al unísono. No renunciará de forma fácil y aportará las más originales contestaciones frente a una situación que requiera ser solucionada, en especial aquellas de mayor emergencia.

BONUS: Aquí te compartimos una conferencia de Giovanni Corazza sobre el pensamiento creativo

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