En los últimos años se ha producido una verdadera revolución en lo que respecta a metodologías y herramientas para la innovación.

La innovación también innova: razones

Las razones son muy diversas. Una de ellas es, sin duda, la transformación digital y todos los cambios que la tecnología trae consigo para las empresas. Según el MIT (Massachussetts Institute of Technology), todas las empresas que no han nacido siendo digitales deberán emprender cambios sustanciales en los próximos 5-7 años (y no necesariamente relacionados con la tecnología, pues la transformación digital es más lo primero que lo segundo) para reformular la forma en que están haciendo negocios.

Las empresas han de ser ambidiestras, haciendo referencia al concepto definido por O’Reilly y Tushman:

Las empresas tienen que ejecutar el modelo de negocio actual, a la vez que ir introduciendo nuevos paradigmas y dinámicas que les permitan adaptarse a los nuevos requisitos que la era digital está demandando.
O’Reilly y Tushman

El cliente de la era digital demanda propuestas de valor cada vez más sencillas, que le ahorren tiempo tanto en la toma de decisiones como a la hora de incorporar los nuevos productos y servicios. Esto obliga a las empresas, tanto a las nuevas como a las ya existentes, a minimizar lo accesorio y relacionarse de una forma más fluida e inteligente con sus clientes.

Además, la tecnología está permitiendo el acceso democratizado al ecosistema de innovación (todo el mundo puede crear un nuevo producto o servicio en horas, a un coste muy bajo) y esto ocasiona que se creen y validen negocios a unos ritmos hasta ahora desconocidos (con una misma tecnología se pueden desarrollar varios modelos de negocio), haciendo que cualquier empresa, por muy consolidada que esté, se encuentre en riesgo.

La cultura de la innovación

En cuanto a la cultura, prácticamente todas las empresas han estado tradicionalmente orientadas a producto, pero ahora se impone orientarse al cliente o usuario, situándolo en el centro de todo el proceso creativo/productivo. Esto requiere para las empresas incorporarse a ecosistemas de innovación abierta, e introducir a los usuarios en su proceso de diseño y desarrollo de productos y servicios, co-creando con ellos.

Las nuevas metodologías y herramientas para innovar (algunas de ellas no tan nuevas) plantean diversas formas de abordar estos retos a los que las empresas tanto las de nueva creación como las ya consolidadas, se enfrentan a la hora de gestionar el proceso de innovación.

En sucesivos artículos veremos algunas de estas herramientas y como pueden ayudarnos a superar los retos empresariales a los que se enfrentan las organizaones.

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Este artículo forma parte del contenido que se imparte en el MIDPN

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