El término de infoxicación como tal fue acuñado por vez primera por Alfons Cornella, Creador y presidente de Infonomía  en el año mil novecientos noventa y seis. Alfons Cornella tuvo el atrevimiento de acotar un neologismo que ha tenido cierto éxito: infoxicación.

¿Qué es la infoxicación?

La palabra brotó para delimitar la situación de exceso informacional en la que tienes más información para procesar de la que humanamente puedes, y, como consecuencia, brota la ansiedad (algo que se ha llamado técnicamente information fatigue syndrome).

Este término fue acuñado en 1996 por el sicólogo británico David Lewis, a quien debemos la interesante sentencia:

“Knowledge is power, but information is not”

Lewis fue el creador del informe Dying for Information, financiado por Reuters, en el que se describía la pobre vida del ejecutivo “informacionalmente inundado”.

El término en inglés para infoxicación es information overload (sobrecarga informacional). Puesto que bien, la infoxicación ya es un inconveniente de nuestra sociedad y, por lo tanto, asimismo una enorme fuente de oportunidades. Cuando Cornella definió el término, Google no existía. El spam era, quizás, una predicción de algún visionario al que nadie hizo caso. La situación es hoy peor de lo que podíamos imaginar.

El ancho de banda, en términos genéricos de cantidad de información que recibes por unidad temporal, no para –y no parará– de medrar. Los estímulos que vamos a recibir en forma de e mail, audio, vídeo, teléfono, correo instantánea, feeds, etcétera, medran descontroladamente. Cada vez es más asequible mandar un bit a donde sea.

Mas la variable informacionalmente crítica, que es la atención, es justamente la opuesto del ancho de banda: la cantidad de tiempo que podemos dedicar a cada input es cada vez menor, por el hecho de que debemos repartir la cantidad finita de tiempo del que disponemos entre cada vez más elementos de información.

Nuestra atención es “el” recurso escaso.

Conforme con el principio de Goldhaber de la economía de la atención, la nuestra es una economía de la atención, donde lograr la atención de la gente cada vez es más difícil: una era de exceso de información, donde el tiempo es el único y auténtico recurso escaso. 

Causas de la infoxicación

Conseguir la atención de la gente es cada vez más difícil, aunque sólo sea porque la cantidad  de inputs (estímulos) que recibimos no para de crecer. 

Se produce más información que tiempo tiene la gente para leerla, no digamos ya para digerirla. Ésta es una era de exceso de información.

El problema de la atención se podría resumir en dos puntos:

Para hacernos una idea de como crece sin parar la información en internet, en el sitio web Internet Live Stats se puede seguir el número concreto que hay hoy publicadas y cómo ha evolucionado este indicador, así como otros indicadores como usuarios de internet en el mundo, emails enviados…

Esta infografía nos permite ver el crecimiento de “Internet en tiempo real”. Es muy gráfico ver el incremento de contenidos en todas las aplicaciones donde los usuarios son de generadores de contenidos:


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En conclusión, vivimos en una paradoja, nos encontramos en el momento donde más acceso a la información hay pero no nos sirve para tomar decisiones. De ser un bien escaso, la información ha pasado a ser desbordante, inalcanzable e ilegible. Actualmente, se requiere más información de calidad que cantidad para ser capaz de transformarla en conocimiento y  en una ventaja competitiva para la empresa.

Soluciones a la infoxicación

¿Qué soluciones hay ante tanta abundancia de contenidos e información?

Hay que diseñar instrumentos para reducir el ruido informacional que recibimos, y aumentar la productividad del tiempo de atención de que disponemos. De hecho, ya tenemos herramientas para hacerlo, pero no las usamos debidamente.

La dificultad estriba en ser selectivo a la hora de suscribirse a fuentes de información. Pero el punto crítico está en comunicar más eficientemente.

En sintetizar el mensaje, en presentarlo de forma atractiva. En combinar textos e imágenes y cualquier otro formato que le dé riqueza y facilite su comprensión.

También en explicar historias más que en dar datos. Y en sintonizar lo que quieres comunicar con el momento de atención del receptor. O sea, en saber  encontrar cuándo éste está en el mejor estado de ánimo para poder digerir (metabolizar) la información que se le da.

Presentar la información en una dieta informacional que sea útil y emocionante. Es información lo que sorprende, no lo que ya sabemos.

Porque la información que llega sin criterio o sin pasión es ruido. Y el ruido molesta.

Ante la infoxicación las empresas tienen dos opciones:

Técnica del avestruz

Ignorar el problema con todos los riesgos que ello supone y tomar decisiones basándome en la intuición, en la experiencia. Siempre estarás en desventaja ante los que sí que sacan la cabeza. Las cosas seguirán evolucionando y cambiando a tu alrededor. Que no mires o no conozcas algo no significa que no te afecte.

Establecer un sistema de Vigilancia e Inteligencia

Como dice el libro El arte de la guerra Sun Tzu:

El que no conoce a su adversario y no se conoce a sí mismo estará en peligro en todas las batallas, el que no conoce al adversario pero se conoce a sí mismo, a veces ganará y a veces perderá, el que conoce a su adversario y se conoce a sí mismo no estará en peligro en mil batallas”.

Un sistema de vigilancia tecnológica e inteligencia competitiva te permitirá filtrar la información. Que realmente es relevante para ti y tu empresa. Además de darte la oportunidad de digerirla y que aporte en la toma de decisiones estratégicas.

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Este artículo forma parte del contenido que se imparte en el MIDPN

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