¿Por qué es necesario sistematizar la innovación en las organizaciones?

Actualmente no es necesario convencer a nadie sobre la importancia de la innovación. La mayoría de los responsables de las empresas entienden que en un mundo donde el cambio no solo es constante sino que se acelera, la empresa que deje de innovar se quedará atrás de sus competidores.

La crisis económica que estamos viviendo nos ha hecho recordar lo importante que es innovar para asegurar la supervivencia de nuestras empresas. Sin embargo, a pesar que la mayoría de los gerentes reconoce que la innovación es algo importante, muy pocos saben cómo ponerla en práctica o la tienen dentro de sus primeras prioridades.

Además podemos afirmar que el dilema no es si innovar o no innovar, pues la mayoría de las empresas innovan en mayor o menor grado. El reto hoy es cómo hacemos para innovar más rápido y sistemáticamente. La mayoría de las empresas innovan “al chispazo”. Es decir, la innovación es prácticamente un acto al azar, una chispa que salta de vez en cuando en la mente de ciertas personas, ya sea el dueño de la empresa o un gerente visionario. Si estas personas se van de la empresa la innovación desaparece. Es decir la innovación no es una capacidad que se gestiona y sistematiza en la empresa para mejorar la ventaja competitiva.

Ya hay algunas empresas líderes que ven la innovación como un proceso crítico de negocios, al igual que las ventas, las finanzas o los recursos humanos, que puede ser planificado, gestionado y medido. Afortunadamente, las prácticas y los sistemas para implementar la innovación como una capacidad clave en la empresa existen.

A continuación se muestran las claves a implementar para que la innovación sea algo continuado y no dependa de una inspiración momentánea.

Claves para implementar la innovación en las organizaciones

Estos son algunas pautas para que las empresas puedan llevar a cabo procesos de sistematización de la innovación y asegurar el éxito de su implementación.

Compromiso de la dirección

Como cualquier cambio que se quiera realizar en una empresa, aquello que no tiene el compromiso de las personas con capacidad de decisión no va a funcionar. Suena obvio decirlo, sin embargo existe una diferencia dramática en los proyectos de innovación que son iniciados y apoyados por ellos directivos, de aquellos que son impulsados únicamente por un área de la empresa.

Si la dirección no cree en la innovación, esa actitud va a permear a toda la organización. Al final, la pasión por la innovación es algo que no se puede simular. O se tiene o no se tiene.

O la innovación está en sus prioridades o no la está.

Alinear estrategia e innovación

Muchas empresas se lanzan a innovar sin tener una visión clara de cómo la innovación les va a ayudar a mejorar su ventaja competitiva. La mayoría de estos esfuerzos son vistos por el personal como “una moda pasajera” y terminan convirtiéndose en algo puntual. Para que realmente sea efectiva, la innovación debe alinearse con los objetivos estratégicos de la empresa. No se trata de innovar por innovar, si no de crear algo nuevo para mejorar la competitividad.

Hay empresas que se pierden en la innovación por no tener una estrategia de innovación clara. Entonces empiezan queriendo innovar en todo y terminan innovando en nada. Previamente a iniciar un proceso de innovación se debe definir muy concreta y operativamente qué va a significar la innovación para la empresa. Cada organización debe definir qué significa innovar en su sector de actividad.

Antes de iniciar cualquier esfuerzo de innovación es importante definir cuántos recursos está la empresa dispuesta a invertir en innovación (presupuesto de innovación) y calcular cuál puede ser el retorno de esa inversión.

Hay que ver la innovación como un negocio en sí mismo.

En definitiva, establecer objetivos estratégicos en materia de innovación y medir si éstos se están produciendo.

Decidir como comunicar, capacitar e incentivar

Una vez que tenemos claro el enfoque que queremos darle a la innovación en la empresa y que contamos con el compromiso del equipo directivo, es necesario comunicarle nuestros planes al resto de la organización. Los colaboradores necesitan saber por qué es importante la innovación y qué se espera de ellos para que el programa de innovación de la empresa sea un éxito.

La experiencia dice que la mayoría de la gente se entusiasma con el tema de la innovación pero inmediatamente surgen las siguientes preguntas:

– “yo quiero innovar, pero no sé cómo hacerlo” y – ¿Qué gano yo si le doy una buena idea a la empresa?

Es por ello que es muy importante capacitar a la gente en innovación y creatividad y ofrecerle incentivos, tanto intrínsecos como extrínsecos, para que estén motivados a innovar.

Para que una empresa pueda innovar debe empezar capacitando a su personal en innovación.

Esto incluye explicarles en qué consiste la innovación, cuál es la diferencia entre creatividad e innovación (creatividad es tener buenas ideas, innovación es hacerlas realidad), cuál es el proceso que se debe seguir para innovar y cómo se pueden identificar oportunidades de innovación, entre otros.

También hay que darle a la gente herramientas prácticas para que puedan innovar en su trabajo diario, organizadas alrededor de las etapas básicas del proceso de innovación (búsqueda de oportunidades, generación de ideas, evaluación de ideas, desarrollo de ideas e implementación de innovaciones).

Para que la gente se motive realmente a innovar debe conocer qué beneficios existen para las personas que aporten ideas en el programa de innovación de la empresa. Contrario a lo que se piensa, el dinero no necesariamente es la mejor recompensa para los innovadores.

Las personas muchas veces valoran más el reconocimiento y la posibilidad de hacer el trabajo que más les gusta.

Fomentar una cultura innovadora

Aunque una empresa cuente con el mejor proceso de innovación del mundo, este no funcionará si no existe una cultura de innovación que lo apoye. El proceso y la cultura de innovación son como el yin y el yang de la innovación.

Porque al final, las empresas no innovan, las que innovan son las personas y la innovación, por su naturaleza, implica explorar ámbitos desconocidos, lo cual tiene un riesgo implícito.

Si la empresa no cuenta con una cultura que fomente el emprendedurismo, la experimentación y el correr riesgos inteligentes, las personas nunca harán nada muy innovador. Es por esto que la pregunta fundamental que para conocer si una empresa tiene una cultura innovadora es:

-¿Qué pasa aquí cuando alguien comete un error?

La respuesta habitual es que en la mayoría de las organizaciones se penaliza el fracaso y es por esto que el personal prefiere hacer lo mismo que siempre, es decir, perpetuar el “status quo” en vez de intentar hacer cosas diferentes.

En este sentido, innovar es como caminar sobre una cuerda floja, ya que se requiere un enorme valor para pensar y actuar diferente dentro de las organizaciones. Sin embargo, existe una gran recompensa para los que se atreven a llevar sus ideas al otro extremo de la cuerda y convertirlas en innovaciones.

Por esto la pasión y la perseverancia son dos de los elementos fundamentales en cualquier cultura de innovación.

Crear un proceso para gestionar las ideas

Al igual que existe un proceso para apoyar las ventas, las finanzas, las compras y la gestión de recursos humanos en las empresas, también debe existir un proceso formal para administrar las ideas.

Todas las personas deben saber a dónde comunicarse cuando se les ocurre una nueva idea.

El proceso de gestión de ideas debe permitir que cualquier persona de la empresa pueda aportar ideas, independientemente de su nivel o lugar dentro de la organización. Lo único que se debe evitar es burocratizar demasiado el proceso, hay que facilitar al máximo a las personas la aportación de ideas dentro del sistema.

El objetivo del proceso de gestión de ideas de la empresa debe ser reducir el tiempo que existe entre el momento en que a alguien se le ocurre una buena idea y esta se implementa para convertirse en dinero, ya sea a través de mejoras en los procesos o de nuevos productos o servicios que se lancen al mercado.

Evaluar las ideas

Una vez la empresa dispone de un proceso para captar ideas por parte del personal, se deben establecer criterios para evaluar las ideas y seleccionar cuáles implementar con los recursos escasos de la organización.

En muchas empresas lo que sobra es creatividad. El problema es qué hacer con tantas ideas. Es por esto que es muy importante definir cuáles son los criterios mediante los cuales se van a evaluar las ideas, quiénes son las personas que van a evaluar las ideas y cómo se van a tomar las decisiones para seleccionar las mejores ideas.

Es en el proceso de evaluación de ideas donde se produce el mayor cuello de botella de la innovación en la mayoría de las empresas.

Un aspecto importante que deben tener claro los colaboradores de la empresa es que no todas las ideas que ellos propongan se podrán implementar y que esto no los debe desaminar. De hecho, como veremos en el proceso de innovación, solo un porcentaje de las ideas se convierte en verdaderas innovaciones, mientras que el resto se desecharán por diversos motivos o bien se decidirá dejarlas apartadas porque quizás no sea el momento idóneo para su puesta en marcha.

Definir una estructura que apoye la innovación

Con el personal capacitado y motivado para participar en proceso de innovación, es necesario definir una estructura, ya sea formal o informal, que apoye los esfuerzos de innovación.

Esta estructura será el “puente” que permitirá que las ideas no se pierdan y entren al sistema de innovación de la empresa.

Debe haber alguien que dedique un porcentaje de su tiempo a coordinar la innovación en la empresa y debe haber líderes o guías en cada área de la empresa que dediquen un porcentaje de su tiempo a estimular la generación de ideas y ayudar a implementar los proyectos de innovación.

Estos líderes deben apoyar a las personas que tengan una idea para darle forma y presentarla en el sistema de gestión de ideas de la empresa. Sin esta estructura o puente será muy difícil que la innovación se vuelva parte de la organización y, por lo tanto, se seguirán perdiendo ideas en la empresa.

Establecer las métricas de la innovación

Si los resultados de los proyectos de innovación no acaban generando un valor en forma de mejora interna de procesos, reducción de costes o bien de introducción con éxito en el mercado de alguna novedad, no estaremos “haciendo” innovación.

Es por ello que es muy importante definir métricas que permitan evaluar si los esfuerzos de innovación están dando resultados.

Uno puede definir métricas en entrada, de proceso y de salida. Por ejemplo, como métricas de entrada uno puede definir el porcentaje de colaboradores que se han formado en innovación o el número de clientes que se han entrevistado para detectar oportunidades de innovación.

Como métricas de proceso, uno puede medir el número de ideas generadas por empleado por año o el tiempo promedio que se tarda en evaluar una idea.

Finalmente, como métricas de salida uno puede medir el porcentaje de ideas implementadas, el resultado económico promedio que produce cada idea implementada o el tiempo promedio que se tarda en lanzar una idea al mercado.

Hay muchas métricas que una organización puede usar para evaluar sus esfuerzos de innovación, lo importante es que le proporcionen información relevante para mejorar el desempeño de la estrategia de innovación.

¡Quiero saber más!

Este artículo forma parte del contenido que se imparte en el MIDPN

Si quieres saber más sobre el Máster en Innovación y Desarrollo de Proyectos de negocio, estaremos encantados de mostrarte cómo puede ayudarte a lograr tus metas profesionales.
¡Quiero saber más!